Cuaderno de bitácora 07/12/2016: Recapitulaciones

Era inevitable que en las sesiones finales, todos y cada uno, reflexionáramos sobre lo que hemos hecho, desde el participante como individuo, al trabajo de cada grupo, al del conjunto del LIME, a la metodología seguida, hasta la propia institución que los promociona. Pero lo realmente importante, es que seamos honestos, honestos y valientes, y lo analicemos con realismo, lo bien y lo mal hecho y no lo escondamos en el fondo del cajón, bien tapadito y cerremos el armario, como es habitual en nuestra cultura que nos obliga a deambular profesionalmente, siempre en círculos, sin la posibilidad de avanzar.

FERNANDO MUÑOZ GÓMEZ, BELÉN PATÓN Y ARTURO RUIZ PARRA, nos propusieron una reflexión conjunta de su trabajo, a la vez que exponían sus dudas, sinsabores e inquietudes de su proyecto, así como la relación con el resto de los equipos y del grupo. Más que reproducir la enumeración de sus reflexiones, me parece interesante ordenarlas en puntos que son válidos para todos los grupos:

1. Trabajamos en un tema como es la percepción espacial sobre el arte, de una complejidad enorme, ya que optamos, creo que acertadamente, por introducir los valores internos de contenido y no solamente su planteamiento como objeto físico. ¿Acotarlo?, creo sinceramente que no. Uno de las grandes aportaciones del LIME, ha sido enunciar precisamente esta característica que implica la educación, a la difusión, a la recepción del arte, es decir a la cultura y a la sociedad.

2. Dentro de las ciencias sociales. Precisamente este grupo que, ha hecho un trabajo de campo importante, conoce en sus propias carnes, que investigar y experimentar con estos temas no nos permite manipular los parámetros humanos, como en un laboratorio de física lo hacemos con la presión y la temperatura. Trabajamos con predicciones, con posibilidades, no con leyes.

3. No somos investigadores profesionales, no tenemos la experiencia ni la metodología para poder enfrentarnos con soltura a las distintas fases de un proceso muy inestable y nunca lineal: desorientación continua, desánimo y euforia inconsistentes, etc.; todo ello acentuado por un entorno cultural adverso hacia lo nuevo y con un sentido del trabajo y el esfuerzo degradado.

4. Pero si esto no fuera poco, el LIME como laboratorio, ha sufrido los mismo avatares y ha pasado, por razones que se están estudiando en estos momentos, de un proceso colectivo a uno individual, en donde se desconocen los trabajos de los otros, se desconocen las discusiones presenciales y se rechaza el trabajo como único camino de salir del atolladero.

Como colofón de todo esto puedo afirmar, yo que sí he asistido absolutamente a todas las sesiones y a sus discusiones, yo que tengo anotaciones de la marcha de todos los equipos, que su proyecto tiene dos puntos importantes, que han de quedar reflejados en el documento final del LIME: su trabajo dentro de las leyes físicas de la relación entre formato y espacio / arquitectura (lástima que no hayan profundizado más en ello) y todas las cuestiones museográficas planteadas en el estudio de una serie de ejemplos expositivos. Se lo demostraré.

JUAN ENRIQUE ÁLVAREZ CABEZUELO Y LYDIA GARVÍN VIDANES. Además de compartir con el grupo anterior idénticas preocupaciones, clausuró su proyecto (bueno es un decir, en el LIME, nada, absolutamente nada ha quedado cerrado) con dos ejemplos concretos del montaje en la sala de Alcalá 31: la obra de Keiji Kawashima, Movement of a Moment y Policías de Antonio Ballester Moreno, dentro del plano de la organización general aportado por sus estudios de envolventes de las influencia de las obras y circulaciones.

Este equipo también ha aportado al LIME varias preguntas muy interesantes, pero sobre todo algo muy sustancial para la percepción de la obra de arte y su relación con el montaje de exposiciones: la búsqueda de sistemas de adecuación al espacio que vayan más allá del mero panel, peana o muro autoportante.

Desde que la obra de arte, pintura y escultura, hace ya muchos siglos se independizara de su contenedor espacial, hemos tenido que buscar diferentes sistemas para volverlos a integrar: no otro es el fin del “montaje de una exposición”. Pero, en mi opinión hemos avanzado muy poco, seguimos empleando los mismos sistemas que tras el periodo barroco se buscaron para “recolocar” esa obra perdida en la arquitectura. Por todo ello hablar de ritmo, de sonido (mejor dicho de su ordenación y representación en el plano) o de arquitecturas virtuales, inaugura una nueva vía de trabajo para este campo, tan obsoleto y necesitado de ello. También lo demostraré ¡Lástima que no continúen con ello otros nueve meses!

Consultar presentación del grupo 1.

Me decía ayer Fernando que si era yo el que definía el adjetivo “de interesante” en las sesiones presenciales; la verdad es que he intentado reflejar el ánimo de los asistentes, a las que he calificado como tales. Pero ayer si, lo afirmo yo: ¡una sesión bien, bien interesante!


Publicación original en el blog de Juan Carlos Rico