Cuaderno de bitácora 21/09/2016 (1ª parte): Dos aprendizajes complementarios y un problema coyuntural

Llevaba un tiempo queriendo dedicar una bitácora a todos aquellos conocimientos que son derivados del desarrollo de la investigación y que, son sumamente importantes. Ya he apuntado alguno de ellos, como lo que supuso en la presentación del concurso, la naturalidad en la comunicación de los tres distintos lenguajes profesionales. Ahora, con la puesta en marcha del texto y la presentación del trabajo en el próximo seminario, nos hemos puesto todos un poco nerviosos y vuelven a aparecer interesantes capacidades que desconocíamos.

EL VALOR DE LA SÍNTESIS. El hecho de que cada grupo haya tenido que redactar, concentrar y expresar lo mejor de su trabajo en tan solo seis DINA4, ha puesto sobre la mesa su utilidad para la investigación, lo difícil que es, las nuevas perspectivas que abre en cada proyecto y la duda de si se ha sido capaz de reflejar el esfuerzo, los errores y los resultados. Todos los equipos con los que he hablado han reconocido lo eficaz de la experiencia y lo útil que ha sido.

Desde la perspectiva que me proporciona el haber anotado en todas las sesiones habidas hasta la fecha, el desarrollo detallado de los siete procesos (algún día los someteré al mismo proceso de síntesis, obteniendo, estoy seguro, un importante documento); y tras leer detenidamente cada uno de los textos, puedo asegurar que el avance ha sido notable, aunque ninguno de ellos ha logrado reflejar con plenitud sus logros: se han quedado cortos, pero no importa, la próxima vez lo harán mejor.

LA DIFICULTAD DE ELEGIR. Un segundo aprendizaje proviene de la elección de los tres grupos que han de exponer en el seminario sus proyectos. Reproduzco el correo que les envié a todos ellos:

El último miércoles, tras la sesión de trabajo en las habituales cañas, estuvimos hablando sobre la elección de los tres grupos que habrán de intervenir en el seminario el día 25 de octubre, y observé la preocupación al respecto de todos.

 

En el LIEM las decisiones las tomáis vosotros, tal y como se establecía en sus bases y por tanto ahora tenéis que asumir esta nueva oportunidad. En todo caso me parece un aprendizaje muy importante que se suma a los ya hechos: lo difícil que es seleccionar cuando se es honesto (a dedo es mucho más fácil). Así que ahí os lo dejo. No obstante, como hago siempre, os voy a sugerir una serie de ideas, que podéis o no seguir:

 

1º. Deben presentar el trabajo los tres componentes y distribuir la intervención entre los tres para demostrar uno de los grandes éxitos vuestros: que las tres especialidades implicadas son capaces de entenderse y respetar el lenguaje de los otros, cosa que no ocurre habitualmente en el mundo del arte y menos en el de los museos. Esto no quiere decir que si alguno de los tres equipos que elijáis, solo puede asistir dos miembros se acepte, pero excepcionalmente. 

 

2º. Los equipos seleccionados deber tener claro que se están representando a sí mismos y que, en consecuencia, deben conseguir la seducción y el convencimiento de los asistentes para su propuesta; en definitiva en demostrar que son profesionales. Es decir hay que trabajarse la intervención, es el único procedimiento para el éxito (trabajo, trabajo y trabajo, ¡siempre es la solución de todo!), por tanto aquellos que no puedan dedicar el tiempo necesario, os lo deben advertir previamente a todos para afinar en la elección adecuada. Aquí ya no vale lo de “tengo mucho trabajo esta semana y no he podido hacer nada; pensároslo antes”.

 

Y nada más, ahora vais a ver lo difícil que es seleccionar a las personas adecuadas y entenderéis nuestra situación vivida al elegiros a vosotros para el LIEM entre el triple de solicitantes. ¡QUÉ BUEN APRENDIZAJE!

UN PROBLEMA ESTRUCTURAL SERIO. A veces, como en los dos casos anteriores, el aprendizaje tiene un signo positivo, otras veces negativas. Sería incoherente por mi parte no reconocer un error, yo que tanto he insistido a los participantes del LIEM, en expresarlos sin ningún pudor.

Cuando comenzamos esta experiencia, una de las condiciones que se exigía a los aspirantes, era la necesaria disponibilidad de tiempo para trabajar en un proyecto de estas características, pero, lamentablemente, no insistimos con la misma tenacidad en la asistencia a las sesiones de trabajo. Como todos sabéis, el LIEM desgraciadamente no tiene una dotación económica (¡quizás algún día se consiga!), que permitiera dedicar un tiempo exclusivo al proyecto.

Los diferentes trabajos, obligaciones y horarios de los participantes son muy variados y, consecuentemente, se crea una situación, tan previsible como inevitable, de desequilibrio entre los que pueden asistir periódicamente y los que no; estos últimos asumen plenamente su responsabilidad y trabajan junto a su equipo como uno más, pero, lamentablemente, no pueden beneficiarse de dos informaciones insustituibles que proporciona la sesión de trabajo, por mucho que sus compañeros de equipo se las trasmitan: el conocimiento del trabajo del resto de los grupos (que, como se reconoce, completa y transforma el trabajo propio); y la participación en las discusiones que se generan (como indicador, basta echar un vistazo a las bitácoras, cuyos comentarios mayoritariamente tienen la base en ellas y no en la mera exposición de las propuestas).

Ahora empiezo a entender dos comentarios que me inquietaron mucho en su momento. El primero lo hizo el investigador mexicano del que os he hablado muchas veces: “La asistencia a las sesiones de trabajo debía ser, si no obligatoria, si absolutamente regular”. El segundo, un responsable de la experiencia piloto de México, al que yo envié los recientes textos de la futura publicación me ha incomodado mucho más: “No estoy de acuerdo con el cuadro que presentas de los trabajos como si fueran opciones paralelas; a mí me da la impresión de que se establecen dos niveles: un núcleo central y unas propuestas periféricas. No sé si es bueno o malo para el LIEM, pero desde luego es así”

Es claro que tenemos un problema que puede (de hecho lo está haciendo) disminuir la calidad de los resultados y me preocupa especialmente para subsanarlo en futuras convocatorias. Pero no sé cómo hacerlo.

Juan Carlos Rico Nieto


Publicación original en el blog de Juan Carlos Rico