Cuaderno de bitácora 27/07/2016 (2ª parte): Unos primeros resultados

Habiendo finalizado esta primera parte del LIEM, me parece que es inexcusable hacer una primera reflexión sobre lo que han supuesto estos cinco meses de trabajo. He retomado las ideas esbozadas al comienzo del proyecto para comentar su evolución.

¿DÓNDE ESTÁN LOS EGOS? Me parecía muy importante que en un grupo de veintiuna personas con unos magníficos currículums, dejáramos en la puerta las valoraciones personales individuales, que tanto daño provocan en el proceso de trabajo. Pues así ha sido, ni un solo comentario, ni un gesto, ni una actitud ha enturbiado la leal colaboración. El talento deslumbra por si solo, y por tanto es superfluo (si se tiene), e inútil (si no se tiene), señalar el propio.

LENGUAJES Y TRABAJO EN EQUIPO. Hace unos días, cundo se falló el concurso que no habíamos ganado, les escribí a todos: “Habéis sido capaces, veintiuna persona de profesiones diferentes, de conseguir en tan solo tres semanas una propuesta coherente, dentro de una cultura donde, desgraciadamente, no se nos enseña a trabajar en equipo. Es un gran logro”. La naturalidad con que “se entienden” los tres lenguajes profesiones y la disciplina del grupo, han sido asombrosas. ¡Ojalá ocurriera así en nuestros museos!

¿APRENDER SIN TRABAJAR? Otro de los éxitos del LIEM, ha sido el reconocimiento, por todos sus componentes, de que el binomio trabajo – aprendizaje es indisoluble, o dicho de una manera más clara: aprender es un trabajo. Este grupo, y así lo he repetido en innumerables bitácoras, ha trabajado mucho y, esa y no otra, es la razón de que hayan aprendido tanto.

PERDIENDO EL MIEDO. En una sociedad donde se tiene tanto miedo a lo nuevo, donde se rechaza y se esconden los errores, sin entender, que ambos son también parte del éxito; era inevitable que nos enfrentábamos a un problema de temor en ambos sentidos: a lo nuevo y al fracaso, precisamente en los tres puntos mas delicados de toda la investigación: la asimilación de la información, su transformación en hipótesis de trabajo y su desarrollo en profundidad. Afortunadamente las dos primeras fases han sido superadas, no sin momentos de desaliento y ahora tenemos en la segunda parte del LIEM que saltar sobre la tercera, de ello depende nuestro éxito final. ¡Pero el miedo, se está perdiendo!

MÁS ALLÁ DE LO PROFESIONAL. Solo me ha ocurrido cinco veces en mi dilatada vida profesional, en distintos formatos (conferencia, seminarios, talleres) y, curiosamente en cinco países de ámbitos del aprendizaje muy diferentes, aunque el resultado ha sido siempre el mismo.

A veces el azar parece hacer encajar los dientes de las ruedas de una manera sincronizada y lo que empieza como una experiencia de aprendizaje se va transformando en un equipo profesional. En el LIEM, nos hemos presentado a un concurso, vamos a escribir un texto, también a explicar los trabajos en un seminario internacional y con toda seguridad, se nos va a encargar una importante exposición para el año 2017. Es decir podemos funcionar como equipo / equipos profesionales.

Pero a veces el azar da un paso más, y configura un mecanismo de relojería suiza que va tejiendo una urdimbre de amistad entres los componentes del grupo, lo que le da una estabilidad mucho mas profunda y estable para el futuro. Esto está ocurriendo en el LIEM.

CERRANDO EL CÍRCULO. Ojalá consiguiéramos en diciembre haber desarrollado un proyecto de investigación serio, rotundo y eficaz. Para nosotros sería cerrar el círculo perfecto pero, además, podríamos devolver a los responsables de esta experiencia Antonio y Javier el riesgo que han asumido al aceptar un proyecto de tan inciertos resultados en un entorno social que se mueve bajo el principio de preferir lo malo conocido por lo bueno por conocer (¡así nos luce el pelo!).

Pero todo ello no lo sabremos hasta dentro de cinco meses, mientras tanto debemos pasar un buen mes de agosto y encontrarnos otra vez en septiembre.

Juan Carlos Rico Nieto


Publicación original en el blog de Juan Carlos Rico