MARZO – ABRIL. Ocho primeras sesiones

Para describir, con la mayor claridad posible, el proceso que llevamos recorrido en estos dos meses, voy a recurrir a un esquema que hace referencia al desarrollo de un experimento concreto (micro), trasladándolo al desarrollo global del laboratorio (macro). Es una imprudencia por mi parte, pero lo hace entender muy bien.

Desde la definición de una hipótesis o un experimento, contamos con una serie de fases que van desde los datos hasta los resultados finales:

Obtención de datos. O bien un proceso racional o un experimento empírico generan en bruto una gran cantidad de información.

Acumulación. Toda esta documentación se va acumulando de una manera indiscriminada, lo que hace imposible su correcta utilización.

Síntesis y jerarquización. Hay que poner orden, limpiar ese caótico almacén de datos, para lo que hay que tomar los que nos interesan y clasificarlos.

Interpretación. Una de las fases más complicadas y fundamentales en una investigación es analizar lo qué toda esa información nos quiere decir. La capacidad del investigador es totalmente primordial.

Propuestas. La fase anterior se conecta directamente con esta, forman un tándem indisociable: una vez estudiados los datos los transformamos en unas propuestas concretas que serán la base de la investigación.

Explicación. Lograr un éxito en un resolución concreta no es nada si no lo sabemos explicar con claridad. Aunque parezca una perogrullada, es uno de los problemas más discutidos de la ciencia (mecánica cuántica por ejemplo).

Resultados. Con todo ello ya estamos en disposición de dar a conocer nuestros resultados.

INTERPRETACIÓN DEL GRÁFICO. Como indicaba antes, es una temeridad expresar en longitudes de onda todo el proceso pero, entre nosotros, creo que van a quedar muy claras las partes de “euforia” y de “desánimo”, frente a la central “constructiva”, que es la importante y en la que realmente estamos trabajando y avanzando.

No obstante he de hacer unas aclaraciones previas:

  1. Las fases no son regulares, puede haber ondas en las que no avancemos apenas nada y se prolonguen a una gran altura, frente a otras que apenas nos supongan un problema; incluso puede haber rupturas en las que un proceso no tiene salida y quede anulado.
  2. Diferencias de los grupos. Como se observa, y es lo pretendido, cada grupo ha tomado una dinámica diferente, por lo que unificar un proceso a todos ellos no es muy real: habría que hacer un esquema individual para cada uno.
  3.  Equilibrio de fechas. Así mismo he ordenado las sesiones dentro de la primera fase de una manera regular, aunque su posición exacta habría que situarla de otra manera, pero sirve para entendernos.
  4.  Todo el desarrollo. En el gráfico esta expresado el proceso completo del proyecto de investigación que iremos “completando” cada dos meses, lo que no implica que lo finalicemos, ni que sigamos dicho orden o suframos importantes rupturas.

Esquema meses marzo - abril


IMPRESIONES Y PREDICCIONES. 
Uno de los problemas que más me preocuparon cuando estábamos eligiendo a los componentes del laboratorio era saber escoger a los mejores (por cierto ¡qué difícil es ser honesto!); tras dos meses de trabajo puedo asegurar que no hay duda de su capacidad, pero sobre todo de su trabajo (¿hay talento sin trabajo?) y dedicación al laboratorio: hemos acertado, independientemente de lo que logremos.

El desarrollo sigue sus fases previstas y por ahora parece que vamos sorteando con tranquilidad los problemas, lo que no quiere decir que siempre vaya a ser así. Lo importante es mantener la calma en los momentos de desánimo, controlar la euforia en los momentos más altos y centrarnos en la fase intermedia de trabajo, que es la que construye la investigación. En todo caso, si se sigue trabajando a este ritmo, ¡seguro, seguro que vamos a llegar a algo!

En el momento actual estamos en la resolución de la fase de controlar la información, es un primer momento bajo, de confusión y en conversaciones individuales me sugieren que marque una serie de directrices para salir del bache. Es importante que entiendan que la edad da información y experiencia que pueden ayudar en temas muy puntuales (lo intento hacer), pero que no implica un control del aprendizaje y de la investigación (eso es lo que la hace apasionante).

Los miércoles también a mí me han desajustado mis conocimientos con la cantidad de reflexiones que han surgido en estos dos meses; yo también tengo que sintetizar la información, interpretarla y explicarla. La experiencia te ayuda, pero, al menos a mí, no me ha dado la estabilidad que dicen que otorga. El camino, pues, lo hemos de recorrer entre todos: somos veintidós personas, no una sola. Lo siento, ya dije desde el principio, que yo no era un buen profesor, ni siquiera sé si lo soy.

Volveremos a hablar en julio.

Juan Carlos Rico Nieto


Publicación original en el blog de Juan Carlos Rico